Pasear por esta calle, antiguamente llamada Calle Mayor, nos permite introducirnos en el conjunto medieval de Alquézar y revivir el lejano pasado medieval. Es uno de los tres ejes vertebrales que recorren longitudinalmente el pueblo, al que derivan otras calles transversales más estrechas y escalonadas permitiendo una comunicación más fluida a los diferentes puntos del pueblo.
Todavía se conservan varios "callizos", o pasos cubiertos sobre las calles, como recuerdo de tiempos pasados en los que era necesario aprovechar al máximo el limitado espacio en una villa densamente poblada; se dice que era posible atravesar Alquézar de un extremo a otro sin necesidad de pisar la calle.
La arquitectura doméstica de su casas, en las que se funde la piedra, el ladrillo y el tapial, es resultado de una sabia combinación de materiales utilizados en los somontanos y en la montaña, marcando así la transición entre ambas áreas geográficas.
Multitud de detalles esperan ser descubiertos por los ojos del curioso y del que desea perderse entre las estrechas calles empedradas.